martes, 14 de diciembre de 2010

LEOPOLDO ALAS "Clarín"

1. 1.  Semblanza de Leopoldo Alas “Clarín”.
1. 1. 1.  El hombre
            Antes de reflexionar sobre la controversial e interesante vida de Leopoldo Alas “Clarín”,  es necesario aclarar que gran parte de la información aportada acerca de la vida de Clarín,  ha sido obtenida a través de un documental presentado por el programa de televisión española  El Arte de Vivir. La televisión española internacional no quiso dejar pasar el Centenario de La Regenta, conmemorándolo en el año de 1994 y llevó a la pantalla la edición de un programa llamado Leopoldo Alas, es decir Clarín.
            Vale la pena mencionar, que para este documental se contó con la colaboración de familiares de Clarín, tales como Juan Cueto Alas; intelectuales como Emilio Alarcos Llorach, José María Martínez Cachero, y del Cronista Oficial de Carreño, Marino Busto.
            Leopoldo Alas, mejor conocido con el seudónimo periodístico de Clarín, nació en Zamora el 25 de abril de 1852.  Fue el tercer hijo de don Genaro García Alas y de doña Leocadia Ureña, ambos asturianos.  Cabe mencionar que el padre de Leopoldo fue Gobernador Civil en Zamora, León y Teruel.
            Era Leopoldo un niño rubio que deseó nacer en la casa de la puerta alta de la nueva Oviedo, pero que no llegaría a su tierra asturiana hasta la edad de 7 años.  Era un niño, como el escritor recordaría años más tarde, “todo alma con vida de pájaro, que cuando habla parece que canta.” [[1]]
En Guimarán, Quinta de los Alas, se va a despertar la imaginación de Clarín.  Juan Antonio Cabezas, biógrafo de Clarín nos las describe como un trozo de mundo primario, silencioso, original.  Un valle de preñeces, de montañas que no llegaron a nacer y se quedaron en grandes surcos de tierra para labrar, con unos caminos blandos, calientes que se tuercen, dóciles, entre labrantíos y pastizales.” [[2]]
            Leopoldo realizó sus primeros estudios en la Escuela de los Jesuítas de San Marcos en la Ciudad de León.
            En su adolescencia Clarín fue un muchacho de corta estatura cuya inteligencia e imaginación lo convirtieron en el centro de su pandilla de amigos conformada por Tomás Tuero, Pío Rubín y Armando Palacio Valdés.
            Se cuenta que durante los días de la Revolución de 1868 un grupo de estudiantes, entre los que precisamente se destacaba Leopoldo Alas, arrastraron por las calles de Oviedo el busto de Isabel II y, en ese mismo año, todos se hicieron republicanos.
            Los acontecimientos políticos de aquella época no afectaron los estudios de Clarín y el día 8 de mayo de 1869 recibió el grado de Bachiller en Artes con la calificación de sobresaliente, contando con 17 años.
            En 1871 gracias al Decreto de Enseñanza Libre, Leopoldo Alas obtuvo la Licenciatura en Derecho Civil y Canónico en tan sólo  dos años.
El 8 de julio de 1878, Leopoldo obtiene el título de doctor en la Universidad Central de Madrid, por la defensa de  su tesis titulada El derecho y la moral.  Su tesis la dedicó al profesor Francisco Giner de los Ríos quien fundó en 1876 la Institución Libre de Enseñanza, en la que se practicaba una enseñanza laica y liberal.
            Alas conoció más tarde a la mujer con la que habría de casarse,  Onofre.   La señora Onofre, de familia muy distinguida, era una mujer que, aunque mostrara una ligera cojera, “contaba las estrellas y cantaba como los ángeles, más dulce que salada en el mirar, rubia, pálida, delgada, de belleza recatada y escondida; una de esas bellezas que no deslumbran pero que pueden ir entrándose alma adentro.”  [ [3]]
            Clarín se casó con Onofre García Argüelles el 29 de agosto de 1882 y, tras vivir un año en Zaragoza, regresó a Oviedo, en donde nació su primer hijo, Leopoldo.  Don Benito Pérez Galdós le mandó mil enhorabuena por su reciente elevación al estado de papá y Alas le reconvino, una vez más, por su incomprensible caligrafía  Descifré con el gusto y el trabajo de siempre su gratísima y egiptológica carta.  Sus cartas tienen para mí doble encanto, porque además de ser la expresión de la amistad, el misterio que envuelve  la endiablada letra de usted,  las hace más interesante.” [[4]]
            Entre los años de 1887 y 1890 nacieron sus otros hijos: Adolfo y Elisa.    
            Leopoldo obtuvo una Cátedra de Economía Política y Estadística en la Universidad de Zaragoza, con la llegada al poder de los liberales el 12 de julio de 1882.  Luego, en el año de 1883, regresó a Oviedo y logró la Cátedra de Derecho Romano y, posteriormente, de Derecho Natural en la Universidad de Oviedo.
            En noviembre de 1884,  murió su padre,  don Genaro García Alas; y el 1 de mayo de 1887, Leopoldo Alas resultó elegido Concejal del Ayuntamiento Ovetense por el Distrito de Santa Clara. Ostentaba la  representación del Partido Republicano Histórico o Partido Posibilista fundado por Emilio Castelar. [[5]]
            El 12 de septiembre de 1888, Leopoldo Alas fue nombrado, por concurso, Catedrático Numerario de Elementos de Derecho Natural en Oviedo.
            En el verano de 1892, algo sucede en el interior de Clarín. Sufre una profunda depresión emocional con característica de bipolaridad en su posición crítica acerba, su alma de agnóstico, de filósofo, de escéptico, de implacable juez por encima  del  bien y  del mal.  Sufre el  angustioso  asedio  de  la  nostalgia depresiva, además  de una grave crisis espiritual.  Clarín se vuelve irascible, su mujer no le reconoce y sus vecinos temen agresiones.  Pasada la crisis vuelve a ser el mismo y, según su biógrafo, Juan Antonio Cabeza, encuentra su yo idealista, sentimental y religioso.
            El verano de 1896, va a ser el último verano feliz de su vida.  En septiembre de ese mismo año muere, en Salinas, su madre doña Leocadia Ureña.  Clarín está enfermo, pero no lo sabe.
            Los últimos años de Clarín fueron de febril actividad, creó los Cursos de Extensión Universitaria para la creciente masa obrera y en cierto modo volvió a una vida bohemia en la que trasnochó mucho, durmió poco, frecuentó mucho el casino donde jugó e invariablemente perdió.
            En febrero de 1901, murió Campoamor y se celebró un homenaje en el teatro que lleva su nombre en Oviedo. Fue Clarín quien cerró el acto con una intervención misteriosa, en apariencias ajena a lo que allí se trataba “Una cosa es saber que morir tenemos y otra cosa es ir viendo la muerte alrededor nuestro, como va matándonos la parte del corazón que tenemos desparramada por el mundo y como se va acercando al canto afinando la puntería, hasta herir el misterioso templo en que lo sentimos todo.”[[6]] Quienes lo oyeron sabían que hablaba de sí mismo y presintieron su muerte.
            Clarín dejó de ser  visto en los paseos por la Alameda del Campo de San Francisco, en Oviedo, porque se encontraba postrado en su cama.  Su sobrino, el doctor Alfredo Martínez,  comprendió la gravedad de su tío. No existía curación alguna, la tuberculosis intestinal lo estaba consumiendo en vida.
            Leopoldo Alas murió el 13 de junio de 1901, a los 49 años, a las 7:00 a.m.,  día en que Oviedo celebraba el Corpus Christi.  Fue enterrado en el Cementerio San Salvador, de Oviedo,  y en su sepultura se puede leer la siguiente inscripción: Rogad a Dios por él.

1. 1. 2.  El periodista
            Las inquietudes periodísticas de Clarín comenzaron desde su adolescencia.  Junto a sus íntimos amigos de bachillerato publicó un periódico que llevó por nombre La Instrucción, los cuales, según Adolfo Posada, nadie pensó en conservar y que evidenciaba las inquietudes tempranas del autor; o sea,  la función de la enseñanza en la sociedad.
            Poco tiempo después el joven Alas repartió por diversos lugares papeles manuscritos a los que llamó Juan Ruiz, Semanario Humorístico, ya que lo del humor ovetense  era  fundamental  para  entender a  sus moradores.  Como lo entendía Palacio Valdés, el amigo de siempre de Clarín, quien escribió años más tarde “la burla es la deidad a la que se rinde culto incesante en Oviedo, es su recreo y casi su necesidad”. [[7]]   
            En 1872,  Alas y su amigo Palacio Valdés publicaron el periódico satírico Rabagás.
            El 11 de febrero de 1873, se instaura la República y corren nuevos vientos en España.  A Leopoldo le llega el momento de materializar sus inquietudes y tiene la oportunidad de hacerlo en El Solfeo, diario madrileño.  Todos los colaboradores de este diario firmaban con seudónimos y Leopoldo escoge el de Clarín,  para los artículos que publicó el 11 de abril de 1875, tomado del nombre del gracioso en La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca.  Muchas de las colaboraciones de Clarín para este diario  consistían en poemas satíricos en la sección titulada Azotacalles de Madrid.
            En 1880, Alas formó parte de la redacción del Madrid Cómico, otro periódico satírico.
            El periodismo marcó una pauta en la vida y obra de Clarín.  La
prensa fue para Clarín una oportuna y moderna herramienta para cumplir con sus compromisos sociales e intelectuales.  Además es allí donde se  encuentra la parte más cuantiosa de su producción escrita.

1. 1. 3.  El crítico
            Clarín fue conocido más que todo como crítico literario.  Entre los años de 1879 y 1898 fue el crítico español más respetado y también el más temido de su época. Utilizó la crítica humorística y satírica, que precisamente por su fondo festivo se leía con mayor fruición.
            Clarín fue un crítico inflexible e implacable de académicos, poetastros y novelistas precoces.  Fue el espejo que muchos prefieren romper en mil pedazos,  porque no les gusta reconocerse en él.
            Clarín sostuvo fuertes polémicas con Manuel del Palacio a quien llamó medio poeta.  Atacó duramente a Narciso Campillo.  Tuvo discrepancias con Fray Candil,  con el padre Francisco Blanco García quien dijo que su obra era una bola de escarabajo, con Navarro Ledezma, con el Obispo Martínez Vigil que lo llamaba salteador de honras, con Pompeyo Giner, con Bonafaux quien lo acusó de haber plagiado la novela de Flaubert.  De Emilio Campillo recibió una herida en el labio superior en un duelo. El Obispo y Clarín acabaron siendo amigos, pero Bonafaux, cuando él mismo se estaba muriendo, dijo que se alegraba de la muerte de Clarín.
            José María Martínez Cachero nos dice que la crítica de Clarín es una crítica respetuosa con los escritores consagrados como Galdós,  Echegaray,  Pereda,  Campoamor,  entre otros; ya que, para Clarín eran los pocos escritores excelentes en la literatura española. Y como crítico, se dedicaba a respetarlos primero y a procurar que se consagraran más y más después; por eso disculpaba los defectos que tenían algunos de estos escritores en sus obras.  Con los escritores nobeles y  desconocidos, se recuerda que Clarín no se portó bien. Uno de ellos fue Miguel de Unamuno,  no leyó ni tampoco comentó su novela Paz en la Guerra, a pesar de que muchos le insistieron en que lo hiciera.
            Por otro lado, se dice que Clarín fue un crítico enormemente sincero y enormemente valiente, en un momento en el cual no se podía ser ni lo uno ni lo otro.  Clarín habló de las cosas tal y como creía que eran,  tal y como las veía,  puesto que en su época las polémicas,  las críticas negativas e, incluso, los ataques groseros estaban muy de moda.  Clarín se metió de lleno a estas cuestiones, atacando a veces con incomprensión,  con injusticia, con grosería expresiva y por tales motivos fue retado en duelo en varias ocasiones.  Esta cuestión de ir a duelo era una costumbre de la época en la que Clarín participó plenamente.
            Francisco García Blanco señala que Clarín fue un crítico cruel que se caracterizó por su valentía e independencia al emitir sus juicios.  Fue precisamente en esos menesteres donde se enseñoreó con una copiosa labor bajo el justo seudónimo con que se confirmó a sí mismo, Clarín.  En realidad, por su agudeza y sonoridad, era el vibrante clarín de guerra contra los mediocres y aficionados, con justa alabanza para los consagrados y marcha triunfal para los nuevos valores. 
            Entre los escritos críticos de Clarín están: Paliques (1893), Mezclillas (1888),  A 0.50 poetas:  epístola en versos malos con notas en prosa clara (1889), Crítica popular (1896),  Benito Pérez Galdós:  estudio crítico-biográfico (1889),  Preludios,  Gestiones y digestiones,  Los imitadores de Campoamor,  entre otros.
            Pero, la mejor crítica de Clarín se encuentra en Solos (1881) donde señala lo siguiente:
Podrá suceder que hables mal  de las  obras literarias, porque te parezcan malas;  acaso te guié el puro interés del arte;  pero la satisfacción de la conciencia que esto te reporte guárdala para ti, y aunque no seas malicioso ni pendenciero,  no lo niegues cuando te lo llamen;  ¡pobre crítico,  si te tienen por candoroso y por inocente!  Si has de vivir en el mundo tienes que vivir entre gente de mala voluntad, y harto harás con no llegar tú a ser uno de tantos. 
Ya ves que, con entender la aguja de marear un poco, puedes llegar a crítico de los de ahora.
Pero también los hay de otra clase, de la clase de los benévolos; éstos son peores, y de ellos te hablaré otro día.  [[8]]

1. 1. 4.  El novelista
            Leopoldo Alas es considerado como el mejor novelista del siglo XIX y el segundo mejor novelista después de Cervantes.
            Clarín compuso dos novelas largas que le dieron merecidad fama: La Regenta (1884) y Su único hijo (1891).
            Al publicar la primera parte de La Regenta los escritores le apremiaron y cuatro meses más tarde terminó lo que sería la segunda parte de la novela y, al decir de muchos, la mejor.    Con la publicación de esta novela, el escándalo se hizo inevitable,  sus enemigos lo atacaron y lo que era peor, lo calumniaron y lo acusaron de irreverente,  erótico y plagiario.  Pero la mayor afrenta la sufrió la Iglesia como protagonista en el personaje ficticio del Magistral Fermín De Pas.  El entonces Obispo de Oviedo Ramón Martínez Vigil, publicó una pastoral en el boletín eclesiástico en la que decía entre otras cosas que no hace muchos días los alumnos de una cátedra de derecho habían recibido un libro saturado de erotismo,  de escarnio a las prácticas cristianas y de alusiones injuriosas.  Clarín publicó su respuesta en el Madrid Cómico en el que escribió lo siguiente  Yo creo que mi novela es moral, porque es sátira de malas costumbres sin necesidad de aludir a nadie directamente.  Ni para bien ni para mal aludo a nadie,  así por ejemplo, entre mi Obispo don Fortunato Camoirán y el actual Obispo de Oviedo nadie podrá ver ni el más remoto parecido.  Vuestra Señoría Ilustrísima usa coche, mi don Fortunato no lo tiene. Mi Camoirán gastaba zapatos remendados y Vuestra Señoría Ilustrísima calza bien.  Pero dejo a este extremo,  porque no tengo gran interés en demostrar a Vuestra Señoría Ilustrísima la bondad moral de mi novela, considerando, ante todo, que  es  punto  menos que imposible que llegáramos a  entendernos, por no dejar ser yo quien soy o Vuestra Señoría Ilustrísima de ser Obispo, en camino de lo cual no le veo;  pues bien tirará Vuestra Señoría Ilustrísima a ser Arzobispo y esto no es dejar de ser Obispo como lo dice la misma palabra.” [[9]]
            Emilio Alarcos Llorach señala que en la época en que Clarín se decidió a escribir novelas –naturalistas-, ya Galdós había publicado muchos volúmenes narrativos, por tanto, Clarín llegó tarde relativamente a la novela –naturalista- y cuando publicó La Regenta,  ya había una considerable labor novelística  –naturalista-  en el país.
            Por otra parte, comenta que la labor novelística de Clarín descuella por la calidad y la precisión de su labor de escritor y no por la cantidad.
            Clarín era un escritor que no tomaba notas ni hacía muchos borradores.  Maduraba internamente el tema novelístico y jamás escribía hasta que las disponibilidades de tiempo le permitieran ponerse a escribir con rápidez y continuidad.  Si Clarín no escribió más novelas fue por su labor de crítico que era la que le permitía vivir holgadamente,  puesto que su salario de catedrático no le era suficiente.  Esta labor de crítico fue la que, en realidad, le dio fama durante su vida, pero indudablemente no representa su mejor expresión como escritor.
            Además de sus dos novelas largas, están sus novelas cortas entre las que puedo mencionar a  Doña Berta,  Pipá,  Cuervo y Superchería.

1. 1. 5.  El cuentista
           Clarín escribió más de setenta cuentos, elevando el género del cuento hasta nuevos límites.  Sus cuentos infundieron gran admiración desde el momento de su publicación.
           Baquero Goyanes distingue en la producción clariniana, dos tipos de cuentos: aquellos en los que predomina la ternura y aquellos en los que predomina lo crítico y satírico.  Al primer grupo pertenecen los cuentos titulados Boroña,   La trampa,  El dúo de la tos,  Un grabado,  El Quin,  Un viejo verde,  Manín de Pepa-José,  El torso,  La conversión de Chiripa,  Cambio de luz,  El rana,  entre otros.  Al segundo grupo pertenecen Un candidato,  Bustamante,  Zurita,  Don Ermeguncio o la vocación,  Doctor Pertinax,  Doctor Sutilis,  El Señor Isla,  La mosca sabia,  Los señores de Casabierta,  entre otros.
           Alas publicó Sermón Perdido una colección de cuentos en el mismo año en que apareció La Regenta (1884).  En 1892 publicó El señor y lo demás son cuentos.  Los cuentos morales se publicaron en 1896 y El gallo de Sócrates se publicó póstumamente en 1901.  Su cuento más famoso considerado por muchos críticos uno de los mejores cuentos escritos en la lengua española es  ¡Adiós,  Cordera!

1. 1. 6.  Personalidad y anécdotas del escritor
           Según Juan Cueto Alas, la personalidad de Clarín fue bastante atípica dentro de las letras españolas.  Su vida cotidiana era de una mediocridad apabullante.  Fue un hombre muy tímido,  pero a su vez tenía muy mal genio, bastante pendenciero, le gustaba hacer ejercicios de pistolas, seguramente en previsión de algún duelo con algún enemigo literario.  Era, evidentemente, un provocador, carácter muy fértil para el arte y la literatura.
           En lo que respecta a su vida familiar, Clarín era un hombre muy cariñoso,  bondadoso y entrañable.  Sentía un gran amor y admiración por su esposa y quería muchísimo a sus tres hijos,  Leopoldo,  Adolfo y Elisa.
           Para Cristina Alas, nieta de Clarín, su abuelo fue una persona extraordinaria,  entrañable,  con la sensibilidad a flor de piel,  era amante de todo lo hermoso, capaz de contemplar, con una sensibilidad extraordinaria, todo lo que merece la pena y capaz de censurar, con acritud, todo aquello que no era de su agrado.
           Clarín era aficionado a la ópera según lo cuenta Ana Tolivar Alas, bisnieta de Clarín; lo que se comprueba con las múltiples alusiones al mundo operístico que hacía su abuelo a lo largo de su obra.
           Además, Clarín era un hombre bastante hipocondríaco,  era aficionado a la gastronomía y le gustaban los animales especialmente  los gatos.
           Veremos ahora algunas anécdotas de Clarín como escritor, narradas por el Cronista Oficial de Carreño, Marino Busto:
§         Al escribir, a Clarín le molestaban desde su señora doña Onofre, hasta los niños de todo el vecindario. Les decía que desaparecieran inmediatamente y que se fueran a Las Zarzas que era una finca cerca del lugar.
§         A Clarín también le molestaba mucho el ruido de las hojas secas de los árboles en el otoño y como la caseta, que era el lugar donde escribía, estaba en pleno bosque, el ruido le excitaba.  Cierto día una vecina muy estimada de él,  pasó en el momento en que se encontraba escribiendo con unas faldas largas arrastrando las hojas y produciendo aquel ruido que tanto le molestaba,  y a Clarín no se le ocurrió otra cosa que dispararle un tiro de escopeta,  menos mal que los perdigones enfilaron en las faldas y no pasaron más que el susto correspondiente.



[1] La  frase citada fue  tomada del Documental sobre Leopoldo Alas,  presentado por el Programa
         de Televisión Española El Arte de Vivir.
[2] Ibídem.

[3] La descripción de la esposa de Clarín fue extraída  del documental sobre Leopoldo Alas. 

[4] La recomendación que le hace Clarín a Galdós  fue tomada del Documental  sobre Clarín.
[5] Emilio Castelar actuó en la vida política defendiendo las ideas democráticas. Apoyó el republica-
nismo individualista; conspiró contra Isabel II, razón por la cual tuvo que exiliarse en Francia donde permaneció hasta la revolución de septiembre de 1868. Vuelto a España hizo proselitismo a favor de la república. El Partido Republicano le nombró triunviro. Partidario de la lucha legal en el parlamento, desautorizó  la sublevación Republicano-Federal de septiembre y octubre de 1869. Defendió el sufragio universal, la libertad religiosa y un republicanismo conservador y evolucionista (el posibilismo). Al implantarse el jurado y el sufragio universal considero alcanzados los objetivos por los que había luchado y propugnó la disolución del Partido Posibilista aconsejando a sus miembros que regresaran al Partido Liberal en mayo de 1893.
[6] La cita que muestra la intervención de  Clarín en el homenaje a Campoamor  fue tomada del
         documental presentado por el Programa de Televisión Española El Arte de Vivir..
[7] Frase dicha en el  documental sobre Leopoldo Alas.

[8] La crítica y los críticos en Solos de Clarín. Madrid: Editorial Alianza, 1971.
[9] La cita de la respuesta de Clarín a la pastoral del  Obispo de Oviedo Martínez Vigil fue tomada
         del documental sobre Clarín.

1 comentario:

  1. Las anécdotas de carácter personal ofrecen una visión más cercana del genio..."genio y figura...". Gracias.

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